HORA SANTA POR LA PAZ


HORA  SANTA  POR  LA  PAZ
 
 



MONICIÓN:
           
 Guía: Nos hemos reunido en este encuentro Nacional, catequistas de todo México, porque al escuchar el llamado de Jesús, hemos sentido la urgencia de ser heraldos del Evangelio en nuestras Familias, en nuestras Comunidades, en nuestras Diócesis, en nuestra Nación en una palabra “en toda la Iglesia; sabemos que sólo a las plantas de Jesús Eucaristía es donde nutrimos este gran deseo. Él ha querido permanecer y seguir presente con nosotros a través de los siglos  y de manera especial en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía; desde donde sigue haciendo resonar aquellas palabras… “Yo, estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo”… Ahora dispongamos nuestro corazón para encontrarnos con Jesús príncipe de  la paz y démosle un lugar para que podamos sentir esa paz que sólo Él puede darnos y que es precisamente la que el mundo necesita…

EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO

Canto:

Guía: Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar
R: En el cielo, en la tierra y en todo lugar


Guía:   Creemos, Padre, que tu nos has dado un corazón capaz de amar, sensible al dolor de nuestros semejantes. Este corazón que nos entregaste, nos impulsa a venir ante tu Hijo Jesús para que ilumine nuestros pensamientos, sentimientos y palabras para hablar con su mismo lenguaje de paz. Padre Santo, creemos que Tú has enviado al mundo al Príncipe de la Paz, Jesucristo presente y vivo en la Eucaristía.

Padre Nuestro  -    Ave María  -   Gloria

-       Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar
R: En el cielo, en la tierra y en todo lugar

Canto:

Guía:   Creemos, Jesucristo, Hijo amado del Padre, en tu Palabra que nos llama a la conversión, para que en ella encontremos la paz interior. Creemos que tú eres la vid y nosotros los sarmientos y que debemos estar plenamente unidos a ti para poder dar frutos, para que nuestra vida no sea estéril. Te contemplamos presente y vivo en la Eucaristía.
Padre Nuestro  -    Ave María  -   Gloria

-       Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar
R: En el cielo, en la tierra y en todo lugar

Canto:

Guía:   Creemos en ti Espíritu Santo. Fuerza renovadora de la faz de la tierra que nos haces descubrir la presencia de Jesús en la Eucaristía. Llénanos con el fuego de tu amor para que seamos promotores de paz. Que amemos lo que es noble, justo y recto. Enséñanos el camino para vivir en la verdad que proclama Jesucristo presente y vivo en la Eucaristía

Padre Nuestro  -    Ave María  -   Gloria

-       Alabado sea el Santísimo Sacramento del Altar
R: En el cielo, en la tierra y en todo lugar

Canto

Breve silencio de Adoración personal (música de fondo)

Guía: La Eucaristía es sacramento de paz. En ella somos perdonados y santificados y Jesús mismo nos hace testigos de la compasión de Dios por la humanidad. Aquí tiene su fuente el servicio de la caridad para con el prójimo, que nos mueve a amar, en Dios y con Dios.

La persona de Jesús, en el Santísimo Sacramento, es una Buena Noticia de vida que nos proporciona la verdadera paz, es decir, la alegría excepcional.  Él, nada tiene que ver con la violencia o con la muerte que imperan en el mundo, por que es Dios de vivos, es Él el Dios de la Vida.

Canto.

OREMOS TODOS

Guía:   Ahora, todos juntos a una misma voz, pidamos a Dios nos conceda la verdadera paz que necesitamos y que necesita nuestro mundo.

Oración para pedir la paz

Dios mío, enséñame el secreto de una paz estable y sólida;
enséñame a ordenar armoniosamente mi vida interior,
de manera que asegure el predominio de la voluntad y
de la razón sobre todos mis sentimientos, sobre todos mis actos,
y enséñame,  a someter mi voluntad a la tuya.

Enséñame a permanecer unido a Ti, enraizado en la caridad,
de manera que conserve un equilibrio humilde y tranquilo.

En los sufrimientos del cuerpo y en los sinsabores del alma,
enséñame a decir piadosamente el Amén liberador.

En las tentaciones que turban y envilecen,
concédeme poner mi alma en Ti;
en las contradicciones, en las palabras agrias e injuriosas,
concédeme que guarde la paciencia, la serenidad y el silencio.

Concédeme que no tema las dificultades, las contradicciones, las luchas;
que no me queje, que no murmure, y que a toda pena, a todo fastidio,
mezcle un poco de tu amor.

Que no me exaspere ante la violencia y brusquedad de los hombres y
que soporte con ecuanimidad el mal humor y la cólera.
Que en el silencio y en la esperanza adquiera esa fortaleza, ese temple de alma, que permanezca  sin perturbación, Señor, en tu paz.
Amén. 

Breve silencio de Adoración personal (música de fondo)

Canto.

Reflexionemos desde la Palabra de Dios:

Lector: San Juan 14, 27

“Les dejo la paz, les doy mi paz, la paz que yo les doy no es como la que da el mundo. ¡Que no haya en ustedes ni angustia, ni miedo!”

Guía: El secreto del apostolado es el amor, pues éste es la única fuerza capaz de cambiar el corazón del hombre y de la humanidad entera. Es el valioso aporte que tienen que ofrecer en los esfuerzos por superar la violencia, porque «la paz es también fruto del amor, el cual sobrepasa todo lo que la justicia puede realizar" y aceptar la paz que Cristo nos ofrece es decirle “Creo en Ti”.

Ahora en silencio, descubramos lo que hay en nuestro corazón

¿Qué impide que a tu corazón  llegue la paz que Cristo nos ofrece?
¿Cuáles son tus miedos, tus angustias, tus inseguridades?
¿Cuál es la paz que como catequista deseas…?

Breve silencio de reflexión personal (música de fondo)

Canto
Supliquemos el perdón de Dios
Guía:    Tenemos la certeza que Dios siempre escucha nuestras oraciones, que vuelve su rostro hacia nuestras miserias, ve nuestras opresiones y esclavitudes, acudamos a Él para que con mano poderosa y brazo fuerte, nos de su sabiduría y fuerza, para que vivamos una auténtica conversión; en este momento en que nuestra patria sufre la violencia que se ejerce sobre la dignidad de las personas y que clama al cielo el don de la justicia y de la paz.
Después de cada suplica respondemos cantando:
-       Perdón, oh Dios mío. Perdón e indulgencia.
Perdón y clemencia. Perdón y piedad.
Hombres:   Porque hemos permitido que la violencia se incremente en nuestra patria. Por el miedo y la inseguridad en que viven los niños, los adolescentes, los jóvenes, las familias y las comunidades de México.
Mujeres:    Por la violencia que se vive dentro de las familias, por nuestras omisiones y por acostumbrarnos a vivir en un mundo violento. . Por todos los signos de violencia, que van acabando poco a poco con la vida comunitaria.
Hombres:   Por nuestra indiferencia al dolor de las víctimas, por la sangre de los niños abortados, por la sangre de las mujeres asesinadas.
Mujeres:     Por los que han sido ejecutados con crueldad y frialdad inhumana. Por la pérdida de la vida social, la convivencia armónica y pacífica.
Canto.
Guía: Proclamemos en la presencia real de Jesucristo, Príncipe de la paz, en comunión con toda la Iglesia que peregrina en México,  e invoquemos a nuestro Padre bueno y misericordioso, para que se digne darnos la paz, diciendo a cada una de nuestras peticiones:
R. Dios de Amor, concede la paz y la reconciliación a nuestros pueblos.
Lector 1 : Que quienes participamos y experimentemos al Señor en este Santo Sacramento de vida eterna,  haga brotar en nosotros la fuente de la paz, que nos hace instrumentos tuyos de pacificación y fraternidad.
Lector 2: Para todos nuestros gobernantes, escuchen  y respondan a las peticiones de los ciudadanos por la paz y la justicia.
Lector 3: Ponemos en tu corazón de Padre a todos los jóvenes de todas las partes del mundo, para que crezcan en valores, y busquen la paz que Dios ofrece al mundo.
Lector 4: Padre de Bondad, conviértenos en mensajeros del Evangelio, Buena Noticia de Salvación, para que sean muchos los que se vean libres del odio, la violencia y la opresión.
Lector 6: Dios de bondad te rogamos por todos los cristianos y todas las personas de buena voluntad, para que nunca pierdan la esperanza en la posibilidad de la paz  y que encuentren en tu Iglesia,  consuelo, acogida, escucha y verdadera fraternidad.
Lector 7:. Dios de Amor, nos encomendamos a tu corazón todos los que participamos en este II Encuentro  Nacional de Catequistas, para que esta experiencia de fe, nos impulse a ser verdaderamente y valientes discípulos misioneros, constructores de la paz.
Canto.
Guía: Concluyamos  este momento de adoración y unamos nuestra voces en el deseo de Cristo, “Mi paz os dejo, mi paz os doy” diciendo:
Señor Jesús, Tu eres nuestra Paz.
Mira nuestra Patria dañada por la violencia
y dispersa por el miedo y la inseguridad.  
Consuela el dolor de quienes sufren.
Da acierto a las decisiones de quienes nos gobiernen. 
Toca el corazón de quienes olvidan que somos hermanos
y provocan sufrimiento y muerte.  
Dales el don de la conversión.
    Protege a las familias, a nuestros niños, adolescentes y jóvenes,
a nuestros pueblos y comunidades. 
Que como discípulos misioneros tuyos,
ciudadanos responsables,
sepamos ser promotores de justicia y de paz para que en Ti,
nuestro pueblo tenga vida digna.   Amén.
Bendición
Oración Conclusiva
S. Nos diste Señor, el pan del cielo.
R. Que contiene en sí todo deleite.
S. Oh Dios, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
R. Amén.
Bendición con el Santísimo Sacramento
Aclamaciones
Bendito sea Dios.
Bendito sea su santo nombre.
Bendijo sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre.
Bendito sea el nombre de Jesús.
Bendito sea su sacratísimo Corazón.
Bendita sea su preciosísima Sangre.
Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del altar.
Bendito sea el Espíritu Santo Paráclito.
Bendita sea la gran Madre de Dios, María Santísima.
Bendita sea su santa e inmaculada Concepción.
Bendita sea su gloriosa Asunción.
Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre.
Bendito sea San José, su castísimo esposo.
Bendito sea Dios en sus ángeles y en sus santos.
Canto final.






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